Logran obtener una pensión que les permita vivir dignamente

“como hago para seguir viviendo si no puedo trabajar para alimentar, vestir y calzar a mis dos hijos que es todo lo que tengo en la vida”

Posterior a ese episodio le comenzó a presentar algunos problemas en la cabeza, tras lo cual inmediatamente lo lleve a consultar para ver de qué se trataba, manifestándome los médicos en aquel entonces que podía ser un tema de convulsiones o algo afectado al sistema nervioso, indicándome también que esos episodios, Carlos Eduardo, los hacía jugando. Los episodios de ataques se seguían presentando, por lo cual yo lo continuaba llevando al médico, hasta que cierto día lo internaron y por ende yo con él, realizándole los estudios correspondientes, dónde los resultados no mostraron ninguna anomalía, por lo que le dieron el alta y le enviaron una medicación que debía tomar cada 12 horas. Mientras que yo estaba internada con, Carlos Eduardo, mi otro hijo, Luis Ricardo, se quedaba en casa con mi madre y mis hermanas, pero pasando muchas dificultades porque prácticamente no tenían nada para comer. Los años van pasando, Carlos Eduardo está creciendo y los episodios de ataques a nivel de la cabeza se le presentan en forma más corriente, dónde una vez más fue internado, realizándole los mismos estudios, tras lo cual le cambiaron la medicación, pero los resultados continúan siendo los mismos y el niño no presenta ninguna mejoría. Cuándo mi hijo mayor, Luis Ricardo, cumplió 4 años, recién ahí me dieron la orden para realizarle estudios en Rivera y en Montevideo, lugar al cual no siempre logro concurrir, ya que voy cuándo me dan los pasajes para viajar, porque de lo contrario no
puedo viajar porque no tengo dinero para pagar los pasajes para hacerlo.

A consecuencia de mi enfermedad y la enfermedad de Luis Ricardo, en Mon
Los hermanitos (Foto: Wáshington Pereira/AP) tevideo uno de los médicos me dijo que tenemos derecho a percibir Pensión económica, tanto Luis como yo que soy la madre. En tal sentido hice toda la documentación para obtener la misma, tras lo cual a mí no me la quieren dar y la de Luis Ricardo, a pesar de su deficiencia física comprobada a nivel médico, no ha sido aprobada para ser paga. Al no poder trabajar a causa de mi deficiencia física y por no tener un ingreso económico, porque ni la asignación familiar me pagan, le manifesté a los doctores mi imposibilidad de concurrir a las consultas por no tener dinero para comprar los pasajes, porque algunas veces me los dan y otras no. Actualmente la única ayuda que tengo es una tarjeta del Ministerio de Desarro

llo Social (MIDES) y en algunas ocasiones me dan una canasta de bajo peso. En casa en total somos 6 personas, mis 2 hijos, mis 2 hermanas, mi madre y yo; la tarjeta que el MIDES me da es limitada y tengo que ir midiendo porque si compro algún calzado o alguna ropa cuándo realmente se necesita, no puedo comprar los alimentos básicos necesarios para alimentarnos, motivo que en muchas ocasiones me hace pedir dinero prestado y después se me hace muy difícil devolver. En casa mi madre cobra la asignación de mis hermanas, pero con ese dinero pagamos agua y luz, con el trabajo de mi madre y la Tarjeta de MIDES compramos lo justo y necesario para por lo menos intentar no pasar hambre, aunque la mayoría de las veces no nos alcanza para comer todo el mes. Sinceramente nuestra situación es muy preocupante, angustiante y muy dolorosa, la cual muchas veces no solo es el tema que somos 3 personas enfermas (mis 2 hijos y yo), sino que también y la gran mayoría de las veces pasa por la falta de recursos para comprar la comida y a pesar de todo eso el estado me negó una pensión, la cual realmente necesitamos para seguir viviendo, porque de lo contrario como hago para seguir viviendo si no puedo trabajar para alimentar, vestir, calzar a mis dos hijos que es todo lo que tengo en la vida”, concluyó. Esta es la historia de vida de la joven madre de 23 años, María Jazmín Fernández Gularte, quien reside en Villa Vichadero, en el interior del departamento de Rivera, la cual desde que nació lucha contra su enfermedad, la que le impide caminar correctamente y trabajar, a lo que se le suma la enfermedad de sus dos hijos, de 4 y 5 años respectivamente y a pesar de demostrar el estado de salud de los 3 y la realidad económica en la que viven, el estado uruguayo le negó una pensión económica que el único objetivo de la misma es obtenerla para seguir viviendo y así poder criar a sus hijos con lo mínimo básico que un ser humano merece.

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